LA TRANSFORMACIÓN DEL PAÍS ES INAPLAZABLE, LA TAREA ESTÁ EN LAS MANOS DE LOS CIUDADANOS DE BIEN

Junio 1 de 2017

Por Jaime Dussán Calderón 

El país anda de mal en peor y los responsables principalmente, son los ciudadanos que no saben elegir a dirigentes decentes, honestos y preparados, sino que siguen votando por los responsables de la debacle en la que se encuentra la nación…vivimos como en un callejón sin salida.

Lo grave no es lo que padecemos, la crisis económica, social y política, la corrupción, la violencia, el narcotráfico, el paramilitarismo, la burocracia ineficiente, la falta de servicios públicos, salud, educación, cultura, recreación, desesperanza, falta de institucionalidad, entre otro, sino que aun por  falta de cultura ciudadana, la compraventa de votos y el fraude; se sigue dando oportunidad a los mismos que se son los responsables de que el país este “jodido”.

Ya todos sabemos que la situación es crítica, sabemos que los partidos, dirigentes y gobernantes del régimen imperante han permitido la destrucción material del país, incluyendo los valores éticos y morales,  y se han beneficiado de todo lo bueno de Colombia, y muchos que han sido sancionados con destitución, perdida de investidura, inhabilidades, y hasta prisión siguen robándose al país y se niegan a salirse del círculo del régimen que masacra la soberanía, la democracia y las libertades. 

Entonces si ya conocemos los problemas, ahora nos toca trasformar la nación, acordando programas unitarios, candidato único alternativo y apoyo de la ciudadanía decente mayoritaria e importante para brindar la oportunidad de votar por el mejor, sufragar en favor del cambio.

El país no resiste más de lo mismos. Los bloques de la derecha divididos en Uribistas y Santistas son por igual responsables de las desgracias de la patria. Son de la misma calaña, de la misma gente de la corrupción de los que se roban el presupuesto nacional y regional, los corruptos, los socios y dueños de los contratos y contratistas, los que reciben las coimas, los generadores de violencia, los violadores de los derechos humanos, los responsables de los crímenes contra la gente del pueblo que protesta o defiende la democracia real.

Ahora no nos vengan con el cuento que Santos paso de malo a bueno porque firmó acuerdo con las FARC. Mentiras, este es un proceso que venía gestándose por decisión de la guerrilla, por la presión de la sociedad, por la ayuda internacional, y porque la nación desconoció esa forma de hacer política y apoyo a pesar de las restricciones a sectores nuevos que propugnan por el  país diferente.

La gente de la izquierda democrática, los sectores sociales y populares, la intelectualidad y los mismos guerrilleros, deben tener claro que la implementación de los acuerdos de paz de la Habana, el avance y la conclusión de las negociaciones con el ELN en Quito, la pacificación del país, la construcción de auténtica democracia y la puesta en vigencia del Estado Social de Derecho; solo es posible con un gobierno alternativo que produzca el cambio.

Entonces los alternativos están en la gran tarea de unidad, los partidos y movimientos de los ex alcaldes Fajardo y Petro, de los senadores Claudia López y Antonio Navarro y del candidato oficial del polo Jorge Robledo deben acordar el programa y la forma de escoger el CANDIDATO UNICO A LA PRESIDENCIA para ganar y gobernar de la manera contraria a la del régimen imperante, que se está quedando sin argumentos y sin oxígeno para seguir engañando al pueblo.

La tarea no es fácil, pero imposible tampoco, debemos trabajar juntos con fuertes listas al congreso, con militantes activos y comprometidos, aumentando la simpatía y apoyo ciudadano. Sobre todo el de los jóvenes, los profesionales, los propietarios medios del campo y la ciudad y las nuevas fuerzas CIUDADANAS que se levantan a defenderse de la decidía oficial. 

Territorios olvidados como, Chocó, Buenaventura, Barranca y otros, además de grupos como  los mineros, las dignidades, y movimientos sociales, la gente de las costas, los bogotanos masacrados por su Alcalde, los pueblos indígenas, raciales, las iglesias, requieren atención específica a sus derechos que desde hace tantos años no han sido otorgados. Mejor la nación inconforme, la del basta ya.

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